La Habana, Cuba.- Si le gusta la Filatelia o simplemente si se decide a revisar un catálogo referido a la mayor de las Antillas, podrá percatarse que, a partir de 1917, en numerosos sellos de correos aparece reflejada- de una manera u otra- la imagen o el quehacer del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, de quien ahora festejamos el 157 aniversario de su natalicio.
Mas de la vasta producción de temática martiana una de las más sobresalientes, según los especialistas, resulta, sin discusión alguna la emisión que comenzó a circular en 1961, exactamente el 28 de enero, dedicada a la Primera Declaración de La Habana.
A simple vista, sus tres piezas –con un valor facial o nominal de 8, 12 y 30 centavos-, así como la hojita filatélica, nada presentan fuera de lo usual en cuanto al referido al color, técnica de impresión – se empleó la offset en papel de seguridad sin filigrana o marca de agua - o el diseño, este último muy sencillo, debido al creador Héctor Hernández, pues se circunscribe a mostrar en el centro de cada pieza la silueta del rostro de Martí.
Ahora bien, si nos auxiliamos con una potente lupa o con un cuentahílos podremos leer en cada estampilla el texto integro de la Primera Declaración de La Habana, hecha pública el 2 de septiembre de 1960, en la Plaza de la Revolución capitalina.
Ese manifiesto constituye una declaración de principios y proclámale derecho de los pueblos a la autodeterminación y la libertad de conducirse como pueblo soberano. Para darlo a conocer en el campo internacional la Administración Postal cubana decidió confeccionar una serie de correos, la cual fue autorizada mediante el Decreto Presidencial 2.911, dado en el Palacio Presidencial de la República de Cuba, el cual señala en una de sus partes:
“La declaración de La Habana contiene una serie de principios que significan un paso de avance en el mejor desenvolvimiento y comprensión de los pueblos y que, dada su trascendencia internacional, debe ser difundida por medio de una emisión de sellos Correos”.
En honor a la verdad, no resultó tarea fácil para los trabajadores de la Imprenta Nacional, Unidad 8, reproducir totalmente, sin omitir ni una sola coma, frase o palabra el texto del documento, desde sus palabras iniciales: “Junto a la imagen y el recuerdo de José Martí…” hasta la fecha de promulgación que le da cierre.
Esta labor cobra mayor mérito si tenemos en cuenta las dimensiones de las estampillas: 28 x 39 milímetros. Para lograrlo hubo de reducirse ¡once veces! el boceto original, el cual se conserva en el Museo Postal Cubano José Luis Guerra Aguiar, situado en la planta baja del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones.
Dicho trabajo, primero en su clase no sólo en la filatelia cubana, sino en el mundo, constituye toda una joya.
Asimismo, para que el mensaje lograra fuera difundido traspasando las barreras idiomáticas se reprodujo en español, inglés y francés; por esa causa, la serie consta de nueve valores, tres en cada lengua. En el caso particular de la hoja bloque - sin perforar ni engomar- las piezas de 8, 12, y 30 centavos muestran las versiones en español, inglés y francés, respectivamente.
Por último una consideración: no resulta fortuito que seleccionara como primer día de circulación el 28 de enero, pues en igual fecha, pero de 1853, nació José Martí, en la calle de Paula, en la zona vieja de la capital de la mayor de las Antillas.
Lucía Sanz Araujo
Colaboradora de Radio Rebelde
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28 de Enero de 2010, 1:34 p.m
fuente: http://www.radiorebelde.cu