Un artista británico al que el Museo Imperial de la Guerra encargó cubrir la guerra de Irak ha pedido al primer ministro que le ayude a conseguir que los rostros de los caídos del Reino Unido en ese conflicto aparezcan en sellos de correos.
Steve McQueen, artista de vídeo que ganó el premio Turner en 1999, vio rechazado ese proyecto por el Royal Mail (Correos británicos) a pesar de que lo apoyan la mayoría de las familias que han perdido a algún hijo en la invasión del país árabe, informa el diario 'The Daily Telegraph'.
McQueen ha mandado fabricar un armario con cajones verticales extraíbles en cada uno de los cuales hay una lámina con estampillas de correos en facsímil en las que aparecen las fotografías de 137 de los soldados muertos en la guerra de Irak.
Todas las fotografías, que en su mayoría muestran al militar caído en uniforme y sonriente, se las proporcionaron las propias familias, a las que contactó el artista.
McQueen sigue una larga tradición de artistas británicos, entre ellos algunos tan famosos como Henry Moore, Graham Sutherland y Stanley Spencer, que, especialmente comisionados, han creado imágenes del frente.
McQueen quiere que los Correos británicos emitan esos sellos para que el impacto de la guerra de Irak llegue a todos los hogares del Reino Unido.
El artista niega que el suyo sea un mensaje político y explica que 'trata de gente que hizo su trabajo y desgraciadamente murió realizándolo'.
'Los sellos son una forma muy pública de homenajear a quienes sirvieron a su país', agrega McQueen, que dice haber escrito a Brown para invitarle a ver la exposición, que se abre mañana en el Museo Imperial de Guerra, y pedirle su ayuda.
McQueen se queja de que los responsables del Royal Mail le dijeran que no podían ocuparse de la serie que proponía hasta el 2009 como muy pronto cuando en el caso de la princesa Diana sólo tardó unas semanas después de su muerte para dedicarle una estampilla.
El artista británico quiso en un principio rodar una película en Irak, pero sólo pudo visitar en una ocasión ese país, en el 2003, cuando pasó allí sólo seis días y sin salir de la base militar.
Intentó regresar más tarde, pero se le dijo que era demasiado peligroso.
La idea de homenajear a los caídos con sellos le vino al ver en un envío postal recibido una estampillas con el rostro del pintor Vincent Van Gogh. |