Fantasmas. Ellos son, por el momento, los principales sospechosos del robo, destrucción y adulteración de piezas de colección del Museo de Filatelia de Correos de Ecuador.
Las autoridades de la institución no tienen certezas de quién o quiénes cometieron el atraco y destrucción del patrimonio nacional. Durante varios años, no hubo una auditoría de los sellos postales y documentos históricos que componían el Museo.
Desde enero pasado, José Luis Valdiviezo, de 78 años y filatelista desde los 12, fue encargado de hacer una auditoría de los bienes del Museo. Por sus años de experiencia fue meticuloso en el estudio: durante la revisión se percató que la plana con los primeros sellos postales emitidos por Ecuador en 1865 fue cambiada por una burda y moderna fotocopia. En total, eran 84 sellos azules que tenía en su poder el Museo y los perdió.
Valdiviezo asegura que se percató de la suplantación porque en 1982 vio la cartilla en una exposición del Museo Postal. La hoja estaba rota, pero la actual no. Solo cuando se la mira con una lupa se observan unos finos trazos en la hoja, donde antes estaban los filos de la rotura. Para comprobar su descubrimiento, el hombre, de pelo cano, coteja la fotocopia con un sello original. La degradación evidente del color azul de la reproducción es otra evidencia.
Luego de ese trago amargo, Valdivieso, junto a tres personas, se dedicó a organizar todos los papeles que estaban guardados en cajas de cartón y costales de yute. Eso aceleró su destrucción.
La tarea fue dura y se desarrolló en una oficina en el subsuelo del Centro Comercial Multicentro. En esta etapa fueron revisados sellos que emitió Ecuador, no los del exterior (ver nota compartida).
La auditoría reveló que muchos de ellos eran falsos, otros tenían señales de que fueron usados (había huellas de un pegamento especial en su parte posterior). La sospecha es que una persona cambió la pieza buena que tenía el Museo por otra con fallas.
Por eso, Roberto Cavanna, director de los Correos, denunció el hecho a la Fiscalía, en febrero pasado. En la Unidad de Patrimonio Nacional del Ministerio Público de Pichincha la demanda tiene el número 07-02-262674.
En su denuncia, Cavanna señala que el Museo tenía bajo su custodia 7 404 sellos y que luego de la revisión se detectó un faltante, destrucción o alteración de 2 400. El viernes pasado, Cavanna nuevamente confirmó que no existe un registro de una auditoría de bienes del Museo. En los archivos que lleva Valdiviezo, hay una descripción hecha en el 2002, para una presentación en el Instituto Geográfico Militar. Empero, no tiene firma de responsabilidad y tampoco se menciona si en ese momento estaba el original de los primeros sellos emitidos.
“Será muy difícil descubrir a las personas que están involucradas”, sostiene Cavanna. Señala que se perdió una parte trascendental de la historia, que no puede ser cuantificada. La calidad de la colección que tenía la empresa de Correos fue galardonada en varias ocasiones, sostiene Valdiviezo. Ese es un detalle adicional para considerar el valor de lo que se perdió.
Rodrigo Valarezo, presidente de la Asociación Filatélica Ecuatoriana, no conocía lo que había pasado en el Museo y por eso no quiere adelantar su criterio.
Solamente dice que el valor económico dependerá de varios factores: conservación y estado de los sellos, si no tienen óxido... Pero no se anima a dar un valor. También dice que se debe aclarar si las piezas están en la lista de patrimonio que lleva la Cancillería.
Otro factor que impide cuantificar la pérdida en dinero es que el universo de coleccionistas es amplio y muy personal. Norma Alvear, encargada de Departamento de Filatelia de Correos, confirma que el costo dependerá de cada persona. Muchos buscan en los sellos un detalle especial: si existe un animal, casas, personajes, hechos históricos y un sinfín de motivos, para que atesoren con esmero las estampillas.
La investigación fiscal está recopilada en dos carpetas, bajo la conducción de Luis Enríquez. Él está consciente de que será una tarea complicada. Según el artículo 415 del Código Penal, el robo de bienes considerados patrimonio está sancionado con prisión, es decir, que la indagación durará un año. El plazo se cumplirá el 23 de febrero del 2008.
En marzo pasado Enríquez envió oficios a Interpol para rastrear los bienes, pero hasta el viernes no tenía una contestación.
Para enmendar las pérdidas, Correos apuesta por las manos amigas. Cavanna dice que se envió mensajes a instituciones de todo el mundo para poder recuperar los sellos. Aunque no pierde la esperanza de que se encuentre una pista, para que los fantasmas se materialicen.
La historia
La colección filatélica de los Correos es muy antigua. En la década de los sesenta ganó varios premios, especialmente cuando se celebró el centenario del primer sello.
En 1972, en la presidencia de Velasco Ibarra se decidió crear formalmente el Museo Postal de la empresa de Correos. Tenía su sede en Quito.
No hay una fecha exacta de cuándo se cerró. Ahora, al terminar la auditoría hay la intención de juntarlo al Museo del Banco Central.
Robo de sellos mundiales
La auditoría de los sellos mundiales que recibió la empresa de Correos será larga. Está previsto que dure unos tres años.
Pero las autoridades de la institución están seguras de que las pérdidas superarán a las presentadas en la colección nacional.
Ecuador es parte de la Unión Postal Universal, una organización que reúne a 191 países de todo el mundo. Cada nación socia tiene como consigna enviar al resto de miembros un sobre con los sellos postales que emite. Según Roberto Cabanna, director de Correos, luego de una revisión superficial se comprobó que faltan sobres enteros. También desaparecieron las actas de entrega de esos documentos postales.
Norma Alvear, jefa del Departamento de Filatelia de Correos, señala que una de las causas para que no se registre la llegada de los obsequios de la Unión Postal Universal es que no se creó un Consejo Filatélico. Este organismo estaba encargado de hacer la clasificación y formalizar la apertura de los sobres. Hace pocos meses recién se creó uno.
Fuente: El Comercio